Inicio Sin categoría Leonel contra Hipólito; ofensa al burro

    Leonel contra Hipólito; ofensa al burro

    128

    Contrario a lo que se ha dicho durante mucho tiempo, el burro no es un animal bruto, sino muy inteligente. Les detallaré en que consisten sus habilidades, ya que cuando comparan a ciertos políticos con el burro es una ofensa, pero para el borrico, es maltrato animal. La Sociedad Protectora de Animales debe encarar la situación.

    La idea de salir en defensa del noble animal se me ocurrió porque en un foro de lo más serio sobre gramática un férreo opositor al gobierno venezolano de Nicolás Maduro comentó que había que «lexical» la palabra «maburro» (Maduro). Escribió que Maduro «es torpe porque a cada rato sale con una burrada».

    En el caso del burro del Partido Demócrata, la ‘mascota’ se eligió porque en 1828 su candidato, Andrew Jackson, recibía el apodo de ‘burro’, por su poca inteligencia y tozudez. Él, sin embargo, aprovechó el tirón de ese mote y lo empleó como símbolo electoral. Alegaba que es un animal del que hay que sentirse orgulloso, pues trabaja mucho y es modesto. Años después, el ilustrador Thomas Nast comenzó a dibujarlo para caricaturas de prensa y de ahí se quedó como mascota del partido.

    El elefante del Partido Republicano fue una respuesta al burro demócrata. Thomas Nast quiso hacer una versión para el partido rival y empleó este animal porque en una viñeta plasmó una derrota electoral en 1877 de los republicanos ante el burro demócrata. El elefante simbolizaba un animal inteligente, fuerte pero dócil y fácil de someter. Pese a este cariz negativo, los republicanos lo adoptaron como ‘mascota’.

    Es injusto comparar el borrico con los demócratas, pues las dos veces que nuestro país fue invadido, 1916 y 1965, por los belicistas Estados Unidos el que ha estado gobernando ha sido ese partido.

    En un momento se enfrentaron públicamente los expresidentes Hipólito Mejía y Leonel Fernández. Mejía acusó a Fernández de ser «una gallina», es decir, que es cobarde. Leonel respondió: –Si, soy gallina, pero nunca me han llamado burro. Con esto quiso decir que su contrincante es bruto y él un hombre sabio. Los peledeístas suelen hacer la campaña caricaturizando a Mejía como un «burro»: Van a las actividades con yerba, que es el alimento del asno.

    Simbología cristiana

    Su significación es tal que Jesús, luego de ser proclamado rey de Israel, entró a Jerusalén montado en un burro, como muestra de humildad. Este animal es sinónimo de hombre de campo.

    El Mesías no llegó montado sobre un caballo, que es el distintivo de un guerrero aplastante. Recuerden –los que son estudiosos de la historia– lo que decía Atila, rey de los hunos: «donde pisa mi caballo jamás nacerá una yerba».

    El que es de origen campesino lo comprenderá mejor. El burro tiene muchas mañas para defenderse. Cuando decide tumbar al que lo monta y lo está hostigando hace lo siguiente: Va corriendo e inesperadamente hace un giró en línea recta para la derecha o la izquierda. El jinete pierde el balance y cae al suelo largo a largo. Igualmente va corriendo y se para de golpe y baja la cabeza. El montador sale disparado para el suelo. Es trabajador, pero cuando tiene exceso de carga se echa con todo y aparejo y no se para nunca.

    Artículo anterior¡El mendigo no agradece!
    Artículo siguienteEmbargo de EE.UU. contra Cuba ¿política fracasada?
    Tu Derecho a Saber la plataforma de información interactiva.