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    Decaen los servicios del Metro

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    No quisiera pensar que con el Metro de Santo Domingo pasará igual que con la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) y otras empresas estatales: Cuando se inauguran son una maravilla, luego el descuido las convierte en un montón de chatarras.

    Para que no se piense que la intención es dañar –sino que se solucionen las fallas y descuidos que citaremos – reconocemos que una de las obras de mayor impacto social del gobierno de Leonel Fernández es el Metro.

    Sin embargo, los servicios en la Línea 1 y 2 del Metro no son ni sombra de cuando Fernández las inauguró. Yo participé como reportero en los dos actos de inauguración.
    Ahora la mayoría de las escaleras eléctricas, los ascensores, los aires acondicionados, los extractores de gases de los túneles, no funcionan.

    No comprendo por qué una estación nunca ofrece los servicios completos. Si funciona la escalera eléctrica para bajar, la de subir no opera. Si en una parada el ascensor está bien, en las dos siguientes no funciona.

    Da pena ver lo tortuoso que les resulta a embarazadas, madres con niños pequeños, ancianos, ciegos, discapacitados con muletas o en sillas de ruedas tratando de descender o subir de los profundos túneles donde toman los vagones del tren.

    El asunto se pone más caótico debido a que mientras los servicios caen por el suelo, los ciudadanos abarrotan todas las estaciones.

    Aunque el calor es molestoso, vi graciosa la forma como la gente improvisa sus abanicos para echarse fresco dentro y fuera de los vagones. Como el Diario Libre tiene una edición especial (Diario Libre Metro) para los usuarios del tren (es pequeño, tipo cuadernillo) la gente lo utiliza como abanico.

    Usan cartón y los estudiantes utilizan sus libros y cuadernos para echarse fresco. El calor es insoportable a la hora pico por la gran cantidad de personas que se acumulan.

    Barrera humana

    Antes de que ocurra una tragedia que nos estremezca el alma, la Oficina para el Reordenamiento del Transporte debe construir barreras en los túneles del tren.

    Evitará que por los tumultos que se forman a la hora pico, un grupo de personas sean empujadas accidentalmente a los túneles y los vagones los aplasten.

    Para prevenir accidentes a la hora más difícil, los agentes de seguridad tienen que formar un «cordón humano». Es decir, todos agarrados de las manos para evitar que la multitud no se arroje delante de la nave.

    Los vagones no dan abasto a todas las personas acumuladas en las estaciones. La gente se pone nerviosa por la prisa de llegar puntual a su destino y trata de entrar desordenadamente, a empujones.

    La seguridad lo impide, pero el «cordón humano» pone en peligro la vida de los propios agentes, quienes están de espalda y al borde de los túneles. Un pequeño empujón y caerían al vacío.

    Una cosa que irrita al usuario es que algunas cajeras nunca tienen menudo para devolver de quinientos, mil pesos y no aceptan las papeletas de dos mil.

    Alegan que no tienen la «máquina» para ver si las papeletas de dos mil son falsificadas o no.

    Un elemento peligroso es que cuando la gente sale del Metro en forma de tropel, no hay un policía de tránsito que ayude a cruzar la calle y muchas estaciones están en las avenidas más transitadas de la capital.

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