“Desorejado”, la expresión “descabellada” del periodista César Medina

“Desorejado”, la expresión “descabellada” del periodista César Medina

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Por Roberto Jiménez

“El ladrón juzga por su condición”, reza el refrán que sale desde las entrañas del pueblo, en referencia a quien describe al otro partiendo de su propia experiencia. Es llamado también “la confesión del espejo”, ya que por el hecho de su actuación, juzga a los demás mortales que harían lo mismo que él, si se viesen en el mismo lugar o bajo las mismas circunstancias.

“La República Dominicana es un país muy especial”, así dijo el destacado humorista Cuquín Victoria en un famosísimo comercial de los 70´s, y yo le agrego: ¡por consiguiente tiene a personas “muy especiales”!, partiendo de la caricaturización que le da dicho comediante al término.

Una de esas personas “muy especiales” es el destacado periodista César Medina, quien en cada introito de sus comentarios procura primero tender la alfombra del narcisismo, haciendo alarde del tiempo en el ejercicio y autonombrándose dueño absoluto de la moral de los demás, calificando o descalificando con palabras insultantes a quien él entiende, sin importarle con ello que tenga que levantarle la falda a la ética.

Pero lo de “especial” no radica en su actitud, sino en sus acciones, pues es conocido por todos que César Medina “veletea” sus comentarios a favor de donde “soplan los vientos”, para serle simpático a quien capitanee en ese momento.

Es fácil comprobarlo, simplemente busque en Google o en Youtube todos los comentarios de él. Compárelo por fechas para que se sitúe, quién gobernaba en el momento y observará los piropos y lisonjas. Luego busque la opinión de la misma persona después que ya no está en el cargo. Por ejemplo, puede empezar buscando sus opiniones sobre Leonel Fernández, cuando gobernaba y las de ahora. Comprobará que ese periodista es “muy especial”.

El descabellado llama desorejado a un miembro de CC del PLD

Así es, en el afán de complacer al sector que adversa al expresidente Leonel Fernández, a lo interno del PLD, César Medina eligió a otro “chivo expiatorio” para seguir desarrollando “su estrategia de desacreditar al exgobernante y presidente del PLD. Esta vez salió sorteado el destacado dirigente y miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana, Domingo Jiménez, en razón a que este ha defendido a capa y espada al expresidente Fernández de los ataques inmisericorde e infame.

Pero, como no encontró nada negativo, ni pernicioso en la página de vida pública del Dr. Domingo Jiménez, que le permitiese perversamente “cantaletearlo”, lo único que atinó fue buscar un término que lo ridiculizara y descalificara ante el fuero público; he ahí en donde encuentra el término insultante de “desorejado”, para “empastárselo” a Jiménez, quien dentro del PLD es considerado como un espartaco, por la defensa permanente de su partido y de sus compañeros.

¿Qué es un desorejado?

Desorejado o desorejada, según describe el diccionario, es aquella persona vil o ruin que navega en la falta o escaso conocimiento y que suele anteponerse a la razón.

¿Es Domingo Jiménez un desorejado?

César Medina, a través del artículo que escribió el 5 de noviembre del 2015, en su columna dominical “Tocando la Tecla”, escribió: “… en este momento en que algunos desorejados peledeísta, como el señor Domingo Jiménez, le recomiendan “darle a Danilo una dosis de su propia medicina” y ausentarse de la campaña “como hizo Danilo en 2008 cuando Leonel fue candidato a la reelección”.

Si se analiza la vida o biografía del dirigente político Domingo Jiménez, de quien hace alusión el periodista, veremos que el término de “desorejado” “no le pega”, por las cualidades que le adornan, tanto en aspecto político, así como en el profesional y en lo moral.

Domingo Jiménez es un político brillante y ejemplar, que nace en el “pesebre” de una sociedad excluyente y que de forma emprendedora rompe obstáculos para crecer en el suelo absorbente de una metrópoli que obliga a que sus nativos se preparen muy bien para poder desarrollarse y destacarse.

Por eso resulta descabellante pretender atropellar a quien debería mostrarse como un buen ejemplo, para una sociedad que ha torcido sus paradigmas, sobre todo en el ámbito político.

El doctor Jiménez es la digna representación de los tantos dominicanos que salimos del corazón del barrio para enrolarnos en la fila de profesionales que braveamos para terminar el pensum universitario y que luego tenemos que ser buenos en lo que hacemos, para evitar ser tragados por el alud del prejuicio social y la discriminación.

Brillante disertante, digno exponente de un egresado de los círculos de estudios del peledeísmo. Leal, coherente, mesurado. Indiscutible parto del pensamiento del profesor Juan Bosch, en su manera transparente y honesta como servidor público.

Si acaso luce apasionado el escrito, honestamente no sería porque se trata de Domingo, sino por lo que él representa para los que pretendemos imitarlo y porque es “normal” que en una sociedad en donde los malos son ahora los buenos, y los buenos son los malos, de que existan “desorejados descabellados”, que no acepten el éxito de nosotros “los hijos de Machepa”.

Finalmente, si comparamos el accionar de los protagonistas del presente artículo, de ambos, colegiremos quién es quién y comprobaremos de que “EL DESCABELLADO ES REALMENTE EL DESOREJADO”.

¡Hasta la próxima!

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