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    Los mil ojos del Presidente

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    Eso de creer que un presidente de la República es Dios (centro de todo) ha llegado tan lejos que continuamente la prensa titula: «Danilo Medina otorga financiamiento…» para esto y para aquello.

    Lo dicen como si Medina saca el dinero de sus bolsillos y el gobierno es una empresa suya. Quienes otorgan préstamos son las entidades financieras del Estado y hay que reunir una serie de requisitos.

    El historiador Euclides Gutiérrez Félix dice –y yo le creo– que por el poder que concentra la figura del Presidente la gente lo ve como un Dios.

    Hace un tiempo que el historiador Frank Moya Pons explicó que el sistema de gobierno al estilo caudillo –como el centro de todo– lo heredamos de los colonizadores españoles.
    Moya Pons citó el ejemplo de que una persona podía ser el gobernador de la isla (jefe político representante de la corona española), también era «capitán general». Es decir, jefe militar.

    Ese mismo funcionario era presidente de la «Real Audiencia». O sea, que era juez.

    Hay gente que tiene la errónea idea de que un gobernante todo lo ve, todo lo escucha y puede resolver todos los problemas.

    De ahí que el presidente Medina tiene un 80% de popularidad porque se mantiene recorriendo el país en «las visitas sorpresa».

    El gobernante va a un hospital y al ver la condición deplorable, dice: «¡Esto no puede ser, esto es una pocilga!». Yo pregunto: ¿Dónde están las autoridades de salud que tiene que ir el Presidente a ver el sufrimiento de los pacientes en los hospitales?

    En un Estado moderno, eficiente, fuerte institucionalmente, un gobernante no está para encargarse de pequeños detalles en la administración pública.
    Mi oposición a ese obsoleto modelo de gobernar es que humanamente un presidente, aunque tenga buenas intenciones, no puede ocuparse de todo, no puede vigilar todo.

    El jefe del Estado es un gran gerente. Un mandatario no puede ser a la vez ministro de Agricultura, Salud, Educación, Seguridad, Turismo y gobernador del Banco Central. Por esto es que al llegar al poder designa su gabinete.

    La labor del Presidente es que los funcionarios (funcionen) sean eficientes. Los inútiles deben ser despedidos.

    El gobernante es el director de orquesta, el que marca las pautas para cumplir el programa de gobierno.

    ¿Trabajan los funcionarios con el mismo ritmo y dinamismo que lo hace Danilo Medina? Creo que no. En una especie de boche diplomático al ministro de Turismo, Francisco Javier García, el ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, dijo que el Gobierno les exige a los funcionarios que imiten al Presidente y trabajen 24 horas en favor del pueblo. Peralta dijo que Medina está concentrado en el trabajo y que no apoya ningún precandidato presidencial. Emitió esas declaraciones luego que García denunciara que el presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, está difundiendo la idea de que es el precandidato favorito de Medina.

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