Quiso engañar la muerte

Quiso engañar la muerte

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Se repite la historia que al ser gente pobre, no quiere abandonar su  “vivienda” cuidando sus escasas pertenencias. El periodista  Vianco Martínez  fue de los cronistas de las muertes del huracán Georges en San Juan de la Maguana y me cuenta la historia de un hombre que pidió a su familia que lo encerraran en su vivienda y que luego se marcharan a los refugios.

Fue en el famoso sector Mesopotamia ante la amenaza que estaba en peligro de ser arrasado por la crecida del río San Juan. La guardia, de forma compulsiva, estaba desalojando a todo el mundo.

Aquél hombre, según narra Vianco, engañó a los miembros del Ejército. Compró un buen candado y pidió a sus familiares que lo pusieran por fuera de la puerta. Él, con su machete bien amolado, se quedó escondido dentro asechando a los ladrones. Estaba simulando que en la casa no había nadie.

El ingenuo campesino ordenó que luego de que pasarán las lluvias abrieran el candado  y él saldría “normal”. Cuando el río San Juan bajó ruidoso y furioso fue el primero que se ahogó: se lo llevó con todo y la casa. Perdió la vida y la nevera, estufa, radio, televisor y esas cosas que “manda de fuera” la diáspora dominicana a sus familiares.

Engañó los militares que lo estaban previniendo de la muerte, pero no pudo burlar el río que reclama su cauce. No es que los ríos invaden los pueblos, es que se construyen pueblos en los predios de ríos, arroyos, cañadas y lagunas.

Desde el huracán Georges en 1998 a la fecha cuántas personas no han muerto en esas mismas circunstancias, viven en las famosas zonas “vulnerables”:  en los predios de los ríos Ozama e Isabela en el Gran Santo Domingo; río Moca, provincia Espaillat;  Camú, La Vega; la zona del Bajo Yuna, Duarte;  Duey, La Altagracia. En  San Cristóbal, San Pedro, Barahona, Montecristi, Azua.  Es casi todo el país.

El Gobierno debe hacer un censo y construir viviendas en lugares seguros: el fenomenal proyecto habitacional La Barquita de Sabana Perdida se debe reproducir en todo el país.

Esta historia, o mejor dicho, esta tragedia se repiten cuando tenemos desastres naturales y encuentra a los pobres en los mismos lugares de donde los gobiernos les han prometido un millón de veces que lo reubicarán a lugares seguros.

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