Profanando la moral

Profanando la moral

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Por Roberto Jiménez

Antes de desarrollar el presente artículo, quisiera confesar que la primera vez que escuché el término “profanar”, fue cuando apenas tenía unos 4 años de edad.

Sí, aunque parezca increíble aún retengo ese dato y lo recuerdo perfectamente porque cuando tenía dicha edad se presentó en el cine una película de terror que se titulaba: “No profanar el sueño de los muertos”.

Este film se estrenó en el año 1974 y de inmediato fue un éxito taquillero. El drama trataba de lo siguiente: “Al verse implicados en un accidente de moto, Edna (Cristina Galbó) y George (Ray Lovelock) se ven envueltos en una sórdida pesadilla al descubrir que los muertos comienzan a despertar a causa de las radiaciones de una máquina de ultrasonidos que el gobierno acaba de autorizar para eliminar insectos y bichos de los campos de cosecha.

El profanar el sueño de los muertos trajo consigo un ataque despiadado de los difuntos hacia los vivos. Se dice que de ahí se toma como guión para la creación de las películas sobre zombi o muertos vivientes, aunque la palabra o concepto de zombi data desde el 1697.

LA MORAL PROFANADA

He querido introducir narrándoles cuándo fue la primera vez que escuché hablar de “profanar”, porque si hacemos un símil, comparando el resultado fatal que hubo al profanar el sueño de los muertos, con el resultado de profanar la moral al elegir personas sin escrúpulos a puestos electivos, observaremos que se han levantado muertos políticos que se habían sepultados por su accionar inmoral.

Pero en ese mismo tenor, también se han reivindicados individuos que empeñaron su credibilidad y su moral frente a la actual y futura generación, con el fin de lograr una posición electiva.

Es increíble la indiferencia por parte de la población sobre este tema. Es como si la regla para lograr ser el candidato ideal es ser o haber sido en algún momento una persona moralmente cuestionada.

Peor aún, el argumento que utiliza como referencia para justificar el apoyo dado a estos individuos es muy lamentable, porque el paralelo que buscan como herramienta de defensa ante la innegable conducta desviada de su patrocinado, es que el del otro es “más malo”; llegando hasta el colmo de aceptar los actos delictivos como algo natural; por ejemplo: Una frase muy típica lo es: “Es verdad que mi candidato robó, pero hizo el trabajo… los otros roban también, pero no hacen nada”.

¿Ya lo ven?, no se trata de reprobar los hechos de corrupción, sino de ganar. No se trata de enrumbar a la sociedad por un mejor sendero, sino de ganar. No se trata de reclamar un clima de mayor seguridad ciudadana, sino de ganar. No se trata de dejarle a nuestras generaciones una mejor patria, sino de ganar; ¡a costa de lo que sea!

LA DOBLE MORAL

Quisiera preguntarle ¿Sabe usted cuál es el resultado de poner en las manos de un inescrupuloso la administración de bienes?; ¿Sería una sorpresa que esa persona desfalque el erario?; ¿Existe garantía de que las obras que realice sean viables en lo referente al valor real?; ¿Está consciente de que la inversión realizada en esas obras fue pensando en la comunidad, y no como nicho para adquirir recursos a través de “comisiones”? Todas esas interrogantes tienen respuestas particulares, que se desprenden, naturalmente, del nivel de conciencia de nosotros.

Resulta irritante ver personas que invierten mucho tiempo en las redes sociales criticando la corrupción, pero apoyando “incondicionalmente” a personas muy cuestionadas; es como el padre que castiga al niño que roba un juguete, pero se roba la energía eléctrica.

SIMILITUD ENTRE LA PELÍCULA Y LA REALIDAD

Esta profanación social a la moral, trae consigo lo mismo que ocurrió en la película que más arriba describo, en el sentido de que mientras en el film los muertos en estado putrefactos se comen a los vivos, en la vida real los hombres de acciones putrefactas están sepultando o sacando de la vida pública a los de acciones correctas apegadas a la moral.

Finalmente, exprésoles, que sé que cuando algunos de los profanadores lean el presente artículo, se darán por aludidos, y al igual que los muertos vivientes carroñaran mis conceptos a expensas de salvaguardar la imagen de sí mismos o la de sus patrocinados.

¡Hasta la próxima!

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